Conversatorio: Científicos guatemaltecos y políticas científicas de estado

Este evento se realizó el pasado 26 de julio en el Centro Cultural de España de la zona 1 de la ciudad capital. El conversatorio consistió en la exposición de ocho panelistas que abordaron el problema nacional de la ciencia desde su perspectiva y experiencia. El moderador y organizador fue Javier Gramajo. La actividad fue una gama diversa de opiniones y visiones que se complementaban y reforzaban entre sí.

Si quieren ver todo el conversatorio con lujo de detalle (con bromas, anécdotas y risas) les recomiendo el video en Facebook y si no, les ofrezco un pequeño resumen.

Panel de expositores. Fuente: Cerveciencia

Un breve resumen

Empezamos en el orden en que los panelistas estrán sentados en la foto, izquierda a derecha.

Federico Estrada, Ph.D. egresado de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Francia: hizo una reflexión de la interacción entre ciencia, mercado y sociedad. La ciencia tiene que llegar a la sociedad y al mercado para mejorar sus sistemas productivos. El modelo para alcanzar esa comunicación y alineación de objetivos lo decide cada país.

César Azurdia, Ph.D. profesor de la Universidad de Chile: La academia, la industria y el estado tienen que tener una visión común de desarrollo. En la actualidad ya no es suficiente que un país sea proveedor de materia prima, hay que ponerle un valor agregado, el ejemplo son los países orientales que han logrado su desarrollo de esa manera.

Susana Arrechea, Ph.D. ingeniera química: habló de su experiencia como investigadora al regresar a Guatemala. Hay muchos obstáculos para hacer investigación, mucha burocracia y falta de apoyo económico. El ambiente no es propicio para el científico.

Héctor Amado, Ph.D. ciencias de la computación: expuso el punto de vista desde su experiencia en una universidad privada. Recalcó la importancia de la perseverancia del científico en ambientes como el nuestro y la falta de incentivos económicos para la investigación, tal como se hace en otros países.

Pedro Morales, Ph.D. matemático: contó su experiencia como estudiante e instructor en las olimpiadas internacionales de matemáticas y la falta de apoyo institucional a las mismas, que contrasta diametralmente con lo que sucede en otros países. Recalcó la falta de cultura científica en la sociedad, misma que se manifiesta en la carencia de pensamiento crítico.

Samuel Pérez, diputado electo 2020-2024: comentó varios puntos de la realidad nacional, en esencia:  el estado no incentiva la ciencia. No hay élites académicas que lideren los procesos de transformación social. No hay sustento académico a los planes de gobierno y está ausente en la formulación de políticas.

Kleinsy Bonilla, Ph.D. cooperación internacional: planteó la situación del crecimiento académico personal de los científicos que estudian en el extranjero. Enfatizó la existencia de programas de cooperación más allá de las becas y la falta de cultura de colaboración en partes iguales con instituciones extranjeras.

Manuel Villacorta, ex-candidato presidencial: enfatizó que el problema de la ciencia es histórico y estructural. El orden económico mundial nos ha hecho un país proveedor de materia prima, dejando por un lado la ciencia. A la ciencia la proteje el estado y nosotros no tenemos un estado. Nuestro modelo económico es una agroindustria que no propicia la ciencia. Mientras no cambiemos el estado, aquí no se podrá hacer ciencia.


Mi apreciación

Todas las intervenciones tocan los mismos puntos desde perspectivas diferentes. Algo en lo que todos coinciden es en la alineación de objetivos de país de la academia, la industria y el estado. Este es un tema recurrente en el que se deben tomar acciones concretas e inmediatas.

Queda claro también que si queremos que las cosas cambien es necesario tocar el campo de la política. Para los que somos científicos esto puede ocasionar un poco de alergia. Sin embargo, la apatía no es una opción. Este no es un país de primer mundo en donde los científicos nos podemos dar el lujo de encerrarnos en la burbuja de nuestros proyectos, como si todo afuera de ella marchara bien.  La situación actual no permite el desarrollo de la ciencia, ni pura ni aplicada. Nosotros, los científicos, no vamos a tener un ambiente propicio para practicar la ciencia y lograr una satisfacción personal o un aporte significativo a la solución de los problemas del país.

Considero que todos los que nos dedicamos a la ciencia y que estamos dispuestos a hacer ciencia en Guatemala, tenemos que dedicar parte de nuestros esfuerzos a cambiar la situación actual. Tenemos que estar dispuestos no solo a hacer ciencia sino a convencer a los políticos y tomadores de decisiones que la ciencia es importante.

Este conversatorio entre científicos y políticos son cosas que deben ocurrir más a menudo. Seguramente a muchos diputados en el congreso no les importa en lo absoluto la ciencia en Guatemala, y ese es precisamente el reto de la comunidad científica nacional: educar a las futuras generaciones e incidir en los gobernantes del presente.

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